¿Diagnóstico Precoz Del Cáncer Testicular ?

No es infrecuente que tras diagnosticar un tumor testicular en un deportista famoso o conocido, se incremente la demanda de consultas por esta patología. Lo que sin duda permite concienciar a la población y la oportunidad de un diagnóstico más precoz. No obstante, es triste que tenga que ser así o por anécdotas como la de “un test de embarazo positivo en un varón puede ser un tumor testicular”, por lo que se tome conciencia de esta enfermedad. Todo el mundo conoce cual es el color del lazo que representa la lucha contra el cáncer de Mama (rosa, por si alguno no lo sabe); pero muy poca gente conoce el color de este lazo en el tumor testicular (violeta). Los tumores testiculares son poco frecuentes representando el 1% en los varones. Su edad más frecuente de aparición es entre los 15-35 años; sólo el 1-2% pueden ser bilaterales. Son más frecuentes con antecedentes criptorquidia, ausencia de descenso testicular, síndrome de Klinefelter e infertilidad.

La mayoría de ocasiones se detecta al palparse una masa indolora en el testículo y sólo en 20% de los casos el primer síntoma es dolor escrotal. En ocasiones es la presencia de metástasis la que genera síntomas como primera manifestación: dolor lumbar y del flanco (11%) o ginecomastia (7%). No obstante, no siempre es fácil palparse el testículo y para cuando se detecta la lesión tiene un tamaño significativo. Por ello, es oportuna la realización de una ecografía testicular (prueba sencilla y no invasiva) que nos permite en la mayoría de ocasiones detectar la lesión o diferenciarla de otros cuadros benignos más comunes como: quistes epididimários, varicocele (varices) o hidrocele (líquido). La sensibilidad de los ultrasonidos en detectar el tumor es casi del 100%. También puede detectar microlitiásis (calcificaciones) intratesticulares que han sido asociadas con un mayor riesgo de aparición de tumores testiculares.

El tratamiento del tumor primario es la exéresis mediante una incisión inguinal, procedimiento sencillo y de rápida recuperación. De igual modo, se debe completar el estudio de extensión mediante realización de un TAC que permita identificar la presencia o no de metástasis en los ganglios linfáticos retroperitoneales o viscerales (pulmón, hígado,…); y determinar en plasma sanguíneo los niveles de marcadores tumorales como: AFP, Beta-HCG y LDH. Una vez, se conoce el tipo histológico del tumor y su extensión se planifica el tratamiento posterior mediante quimioterapia y/o radioterapia si la enfermedad está diseminada. En ocasiones en masas residuales posteriores a la quimioterapia en la zona ganglionar retroperitoneal se hace necesaria su extirpación quirúrgica. Los tumores testiculares tienen una tasa excelente de curación. Los factores principales responsables de ello son el adecuado estudio de su extensión en el momento del diagnóstico, el tratamiento precoz apropiado con combinaciones de quimioterapia cuando esta diseminado con o sin radioterapia y cirugía; y un estricto seguimiento que permita identificar las recurrencias y tratarlas precozmente.

Aunque no existe un programa aprobado por las guías clínicas de cribado del cáncer testicular dada su baja incidencia, no es una idea desmesurada aconsejar a los varones jóvenes (entre 15-35 años) que aprendan a hacerse una autoexploración testicular y ante la detección de alguna anomalía acudan a su urólogo a realizarse una prueba sencilla, no invasiva e inocua, como es una ecografía testicular. La exploración con ultrasonidos permitiría descartar otras patologías benignas más frecuentes y/o detectar tumores de pequeño tamaño (no palpables), lo que sin duda ofrecería un diagnóstico más precoz de la enfermedad cuando no está diseminada, permitiendo su exéresis precoz sin necesidad de precisar tratamiento con quimioterapia a posteriori. Y de igual modo porque no, tal como ocurre con los tumores renales de diagnóstico incidental, teorizar sobre la posibilidad de plantear en casos muy seleccionados (<30% del volumen testicular) una cirugía más conservadora. Planteamiento éste reservado para tumores bilaterales o de la línea no germinal, y que supondría un cambio de paradigma sólo de momento en nuestra imaginación.

Desde Urología Clínica Bilbao (Clínica IMQ Zorrotzaurre) deseamos la pronta recuperación de Yeray Álvarez (excelente jugador de nuestro Athletic).

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