
Impresiones Exposición Francis Bacon
Con motivo de una reciente visita fugaz a la exposición de Francis Bacon en el Museo Guggenheim; me permito la licencia de verter aquí algunos comentarios y usar el teclado en defensa propia. No voy a plantear una diatriba sobre derroteros artísticos de los que carezco de suficientes conocimientos como para entrar en estas lides. Pero si me apetece derramar impresiones volátiles sobre el referido paseo cultural. En primer lugar, el simple hecho de acceder al museo, algo que os recomiendo encarecidamente, nos permite recordar el soberano impacto del mismo en la tipología de visitantes que recibimos en la ciudad. Sin duda el “efecto Guggeheim” en nuestra ciudad está fuera de toda duda; las galerías mostraban una afluencia de visitantes de variadas nacionalidades y culturas digna de observación. Al acceder a las galerías, uno se pregunta que impresión tendrán los visitantes cuando aprecian la exposición de Bacon el artista, no el filósofo. Reflexionaba sobre estos espacios diáfanos con sus cuadros suspendidos estratégicamente.
Observando a los visitantes, uno puede imaginar sus impresiones en función de su profesión. Imagino a un sociólogo escrutando el comportamiento y las características de los viandantes, sus familias, sus movimientos e interacciones; meditaba sobre la perspectiva de una estilista disfrutando de las diferentes combinaciones de prendas en función de su procedencia y su tendencia. Imaginaba un@ arquitect@ detenid@ observando la hermosa composición que Frank Ghery imaginó para estas salas, sospechaba del disfrute de una psicóloga deteniéndose en las emociones e interacciones de estos humanos escrutando esos trazos retorcidos en los lienzos. Acertaba a sugerir la impresión de un matemático analizando la distribución de los visitantes y su jerarquía en cada sala y ante cada cuadro. Dicho sea de soslayo, la exposición esta magníficamente construida apoyándose en referencias pictóricas dispuestas en espacios apropiados donde el artista se inspiraba.
El Irlandés F. Bacon ( 28 Oct 1909- 28 Abr 1992) es un artista autodidacta, figurativo y abstracto que ha bebido en diferentes tendencias y que ha realizado su catarsis personal en forma de deconstrucción de cuerpos humanos amasados con sus pinceladas y su febril imaginación que no deja a nadie indiferente. Uno se pregunta que impulsa a un artista a plasmar en un lienzo sus trazos, sus composiciones, incluso porque selecciona esos colores de fondos limpios y tonos amables. Que clase de interacciones neuronales sinápticas agitan su conciencia, perturban su imaginación y le permiten decodificar el código secreto de esa idea, para luego explotar sobre un lienzo esas impresiones. Del mismo modo, uno se cuestiona que efecto va a producir en todos y cada uno de nosotros, los visitantes. Visitantes que accedemos en la mayoría de ocasiones sin ninguna pretensión, sin ideas preconcebidas, y que nos mostramos a veces indiferentes y otras veces atrapados por esas etéreas composiciones. Al fin y al cabo, eso debe ser el arte; algo universal, perpetuo y que permanece en este mundo para provocar en nosotros emociones. Emociones, que pueden ser definibles y tangibles, de aceptación o de rechazo, pero en definitiva emociones, siempre imposibles de explicar en lenguaje convencional.
Después de cada visita fugaz que hago a cualquier exposición por sencilla o elaborada que ésta sea, no dejo de recordarme porque quiero ser un militante de la cultura. No quiero, que nada, nunca ni nadie nos impida disfrutar y soñar de cualquier manifestación artística. Que nadie nos impida soñar. Que dejen que nuestra alma se agite, se inquiete, se deleite, se perturbe, se emocione… que se emocione.
J.G. Pereira Arias
Urología Clínica Bilbao SL

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